1900-1910: El Porfiriato y los albores de la Revolución
Durante los últimos años del régimen de Porfirio Díaz, la prensa mexicana estaba marcada por un fuerte control gubernamental. Periódicos como El Imparcial, fundado en 1896 por Rafael Reyes Spíndola, se convirtieron en voceros del régimen, beneficiándose de subsidios estatales y del monopolio del papel a través de la empresa PIPSA (creada más tarde, pero con raíces en esta época).
1910-1920: La Revolución Mexicana y la prensa como campo de batalla
Con el estallido de la Revolución, la prensa se convirtió en un instrumento de propaganda y debate político. Periódicos como El Diario del Hogar (16 de septiembre de 1881), bajo la dirección de Filomeno Mata, apoyaron a Francisco I. Madero y su lucha por el sufragio efectivo. Otros, como El Hijo del Ahuizote(1885, Daniel Cabrera Rivera y Manuel Pérez Bibbins, Juan Sarabia y reactivado por los Flores Magón en 1902), radicalizaron su discurso anarquista. Durante este periodo, la prensa reflejó la pluralidad de facciones revolucionarias, pero también sufrió persecución por parte de los caudillos victoriosos. El impacto social radicó en su capacidad para informar y movilizar a la población en un contexto de caos, mientras que su participación política fue crucial para legitimar o cuestionar a los líderes revolucionarios.
1920-1940: Reconstrucción y consolidación del régimen posrevolucionario
Tras la Revolución, la prensa experimentó una modernización tecnológica y una diversificación ideológica. El Universal (fundado en 1916) y Excélsior (1917), ambos impulsados por empresarios como Félix Fulgencio Palavicini, se consolidaron como diarios de circulación nacional, ofreciendo una mezcla de periodismo informativo y crítica moderada. En 1930, el Partido Nacional Revolucionario (PNR, precursor del PRI) creó El Nacional (1918) como su órgano oficial, marcando el inicio de una prensa subordinada al poder estatal. El control del papel por PIPSA (establecida formalmente en 1935 en el gobierno de Lázaro Cárdenas) reforzó esta dependencia. Socialmente, la prensa ayudó a forjar una identidad nacional posrevolucionaria, aunque su influencia política se inclinó hacia la legitimación del régimen emergente. Protagonistas como Martín Luis Guzmán (El Maestro) destacaron por combinar periodismo y literatura dejando constancia en su gran cantidad de libros publicados, entre los que sobresalen su primer libro "La querella de México", escrito en el exilio en España entre 1914 y 1915 y "La sombra del Caudillo" de 1929.
1940-1970: El "Milagro Mexicano" y la prensa controlada
Durante el auge del PRI y el crecimiento económico, la prensa se integró al sistema corporativista. Periódicos como Novedades y La Prensa (Agosto de 1928) dependían de subsidios gubernamentales y publicidad oficial, limitando su autonomía. El Día de la Libertad de Prensa, instaurado en 1951 por José García Valseca, paradójicamente simbolizó esta subordinación, al ser un ritual de agradecimiento al gobierno. Sin embargo, surgieron voces disidentes como El Popular (Junio de 1938, Vicente Lombardo Toledano y Fidel Velázquez, dirigentes del movimiento obrero mexicano CTM), ligado a la izquierda.
Y más tarde aparece la Revista Proceso (1976), fundado por Julio Scherer García, que desafiaron el monopolio informativo. El impacto social de la prensa fue estabilizador, al consolidar la narrativa del progreso nacional, pero su participación política se redujo a un papel de apoyo al PRI, como su actuación oficialista durante los sucesos anteriores, durante y posteriores a la matanza estudiantil de Tlatelolco en 1968, haciéndose visibles en este contexto periódicos como El Heraldo de México (1965), Novedades y El Universal que sacaron provecho de su contubernio con el estado para ocultar los verdaderos hechos, siendo pocas las excepciones que enfrentaron censura o represalias, tal el caso de la Revista Por qué? Dirigida por Mario Menéndez, que documento y dio voz al movimiento estudiantil y lo que esté dejó hasta su desaparición.
1970-2000: Crisis, transición democrática y renovación periodística
La crisis económica y política de las décadas de 1970 y 1980 debilitó el control del PRI sobre la prensa. El movimiento estudiantil de 1968, cubierto por reporteros como los de Excélsior (hasta el golpe de 1976 contra Scherer), marcó un punto de inflexión hacia un periodismo más crítico. Publicaciones como La Jornada (1984), dirigida por Carlos Payán, y Reforma (1993), impulsada por Alejandro Junco de la Vega, apostaron por la independencia y la investigación.
Legado de la prensa mexicana del siglo XX
La prensa del siglo XX dejó un legado ambivalente. Por un lado, consolidó un modelo de periodismo subordinado al poder, cuya influencia persiste en algunos medios actuales. Por otro, sentó las bases para un periodismo crítico e independiente que inspira a las nuevas generaciones. La diversificación de voces, la profesionalización del oficio y la defensa de la libertad de expresión son herencias clave, visibles hoy en medios digitales y en la lucha contra la violencia hacia los periodistas. Sin embargo, el desafío de superar la dependencia económica y política sigue vigente, recordando que la prensa mexicana debe equilibrar su papel como informadora y como actor político.
Este resumen refleja la evolución de la prensa en México como un espejo de su historia social y política, marcada por tensiones entre control y resistencia.
Bonus: El informe de CENCOS de 2018 sobre "El poder mediático en México y la telebancada...".
El informe y la investigación completa de cencos se encuentra publicado en el siguiente enlace:







